Este camino comienza mucho antes del periodo octubre 2025 – junio 2026. Para mí, lo bueno de verdad empezó un día antes de mi entrevista con el que en el futuro sería mi mentor, Francesco. El 3 de marzo escuché la llamada de Skype entrando y luego de contestar: un Ciao, Emiliano.

En la entrevista sentí que lo hice bien. Mi consejo para todos aquellos que quieran aplicar puede que sea muy cliché, pero sean ustedes mismos y sobre todo honestos. Investiguen de qué se trata la Apple Developer Academy y si los valores y lo que hacen se acomodan a ustedes.

Para mí la idea de entrar a la Academy significaba viajar, ir literalmente al país de mis sueños, trabajar con equipos internacionales y entender sus diferentes puntos de vista, pero sobre todo crear algo real y con propósito que atendiera una necesidad. Así tal cual fue lo que dije, y de una entrevista que tenía que haber durado 5 minutos o menos se extendió hasta los 10. Ahora sé que fue algo clave, ya que realmente hacen cientos de entrevistas al día, así que el hecho de que se haya tomado el tiempo de escucharme y hacer más preguntas fue genial.

Seis meses después estaba en Nápoles. Pero entre esa llamada y mi primer día en la Academia, hubo un camino que nadie te prepara para recorrer.


Antes de la Academia

La entrevista

No creo tener un consejo mágico para la entrevista. Es una cuestión de suerte y actitud. Pero si tuviera que señalar algo: la honestidad fue lo que marcó la diferencia para mí. Francesco me preguntó por qué quería estar en la Academy. No tenía una respuesta ensayada, y creo que eso fue lo mejor. Hablé de lo que genuinamente me importaba: construir algo real, trabajar con personas de contextos distintos al mío, y vivir en Italia. La conversación fluyó y el tiempo se extendió al doble. En un proceso donde hacen cientos de entrevistas al día, que alguien decida escucharte más tiempo tiene que significar algo.

Le recomendaría a cualquiera que aplique: no intenten sonar como el candidato perfecto. Investiguen qué es la Apple Developer Academy, entiendan sus valores y su modelo, y si se alinean con lo que ustedes buscan, díganlo con sus propias palabras. Eso es suficiente.

La visa: el reto antes del reto

Si la entrevista fue la parte emocionante, la visa fue la parte que casi me hace desistir. Antes de pisar Italia tuve que enfrentar toda la documentación necesaria para cumplir con la visa de estudiante. Mi consejo más importante es este: en cuanto te acepten en la Academy, ponte a preparar todo. No lo dejes para después.

Lista completa de documentos para la visa de estudiante en Italia
  1. Formulario tipo D
  2. Dos fotos tamaño pasaporte en papel fotográfico
  3. Pasaporte original (se queda en resguardo durante el proceso)
  4. Carta de aceptación de la escuela italiana
  5. Kardex de los estudios efectuados en México
  6. Constancia de intercambio (en caso de aplicar) que te da tu universidad
  7. Certificado de idioma en el que se impartirán las clases
  8. Declaración del familiar que se hará cargo de los gastos
    • Identificación oficial vigente del responsable financiero (pasaporte o INE por ambos lados)
  9. Acta de nacimiento del estudiante (la que se descarga de internet)
    • Identificaciones de ambos padres para confirmar identidad y parentesco (pasaporte o INE por ambos lados)
  10. Carta laboral o constancia del contador (si es trabajo independiente) del responsable financiero
  11. Recibos de nómina o constancia SAT del responsable financiero
  12. Estados de cuenta: deben ser 3 ordenados desde el más reciente según tu cita de visa. Cada estado de cuenta debe tener el saldo mínimo correspondiente a los días que estarás en Italia, o al menos el último estado de cuenta completo y los anteriores con el 50% equivalente
  13. Seguro médico o carta compromiso con la leyenda obligatoria: “el seguro cubre todos los países del espacio Schengen” (no será aceptado sin esta leyenda)
  14. Constancia de alojamiento: puede ser un alojamiento temporal de 8 días a partir de tu llegada a Italia
  15. Reservación del vuelo de ida: con llegada de máximo 8 días antes de iniciar clases. Se recomienda solo reserva, no se requiere la compra obligatoria

Observaciones sobre la comprobación de fondos:

  • Si el responsable financiero es empleado: carta laboral con nombre, puesto, antigüedad y salario + recibos de nómina de los últimos 3 meses.
  • Si trabaja independiente: carta del contador con RFC, régimen fiscal, actividad e ingresos mensuales + cédula profesional del contador + constancia de situación fiscal del SAT + última declaración del SAT. Si es dueño/socio de empresa, presentar copia del acta constitutiva.
  • Los estados de cuenta deben ser de nómina, de cheques o de cuenta corriente. Si son de inversión, presentar carta de disposición inmediata.
  • Para el alojamiento y boleto de avión se recomienda solo reserva.

El proceso es largo, burocrático y estresante. Mi pasaporte estuvo en resguardo semanas. Tuve que coordinar documentos de mis papás, del banco, del SAT, de la universidad, todo al mismo tiempo. Después de una semana de haber empezado la Academy, me dieron por fin mi visa y dos días después estaba en el avión de camino a Italia.


Llegar a Nápoles

Napoli view from the top
Tuve la suerte de tener todo preparado desde mi llegada. Me quedé en CX Campus y Hotel, cerca de la estación de Garibaldi. El lugar tiene todo lo que puede necesitar un foráneo: gimnasio, lavandería, cocina compartida, sala de cine. El *tradeoff* es la zona: Garibaldi no es el barrio más bonito de Nápoles, pero estás a escasos pasos de la estación central, lo que te permite moverte por toda la ciudad de manera muy rápida.

Las principales diferencias con México son, claro, el idioma. Pero el caos tan famoso de Nápoles no es irreconocible si ya has estado en la Ciudad de México. Eso sí, aquí manejan aún más aventado. Fuera de eso, la energía de la ciudad me recordó mucho a casa: ruidosa, intensa, con personalidad, y con una cultura de calle que se siente viva a cualquier hora. Nápoles no es la Italia perfecta de las postales, y precisamente por eso es lo que la hace única.

Adaptarme al día a día en italiano fue un proceso gradual. Las primeras semanas dependía mucho de señas y de Google Translate para comprar en el supermercado o pedir un café. Con el tiempo fui ganando confianza, y aunque mi italiano no está cerca de ser bueno, aprendí que el esfuerzo de intentar comunicarte en el idioma local abre muchas puertas y saca 2 o 3 sonrisas.


La Academia no es lo que esperaba

Así tal cual.

Si bien no puedo mencionar en detalle de qué se trata, es un programa que impulsa demasiado la iniciativa propia. Aquí aprendes lo que quieres, porque es lo que necesitas y porque de otra manera no acabas tus proyectos. No hay un profesor al frente dando clase. Hay mentores, hay challenges, hay presentaciones, y hay un modelo que te obliga a hacerte responsable de tu propio aprendizaje.

Si como yo vienes con un perfil técnico a la Academy, no esperes clases de bajo nivel de las tecnologías de Swift, genuinamente no. Si vienes con un perfil de diseñador/a y eres bueno/a, prepárate porque las ofertas para unirte a los equipos te van a llover. Por lo menos en mi generación sentí que había muchos perfiles técnicos.

Lo que tardé en entender fue que la Academy no te enseña solo tecnología. Me di cuenta que la Academy me había estado enseñando habilidades blandas todo el tiempo: comunicación, liderazgo, toma de decisiones, cómo trabajar con personas que piensan completamente distinto a ti. Esas fueron las habilidades que más me transformaron.

Si quieres leer sobre las decisiones técnicas y el crecimiento como ingeniero, escribí una reflexión técnica aparte.


Trabajar con equipos internacionales

Arrozzitos team

Mi recomendación para hacer equipos es que platiques sencillo de qué es lo que quieres hacer para ese proyecto en específico. No una idea, sino la expectativa: el tipo de producto, la plataforma, el alcance. Ese ya es un buen punto de partida.

En general, trata de ser objetivo con tu feedback. Si algo no te gusta, no solo digas que no te gusta: explica por qué. Mientras más argumentos factuales tengas, menos sesgada tu opinión y es mucho más probable que se tome en cuenta. Lo mismo te diría que pidieras cuando te den feedback a ti.

Si haces equipo con tus amigos, establece reglas muy claras desde el principio. Horas de llegada, reuniones a la semana, cómo resolver conflictos, no negociables. Parece aburrido, estricto o cuadrado, pero ser claros desde un principio ayuda a que los problemas tengan un alcance meramente profesional y sea más difícil que escalen a lo personal.

Nunca, nunca, nunca te tomes las cosas personal. ¿Te desvelaste dos días haciendo un trabajo que a nadie de tu equipo le gustó? No pierdas el tiempo en discutir o tratar de forzar tu idea. Mejor entiende en detalle el porqué de su rechazo; eso te ayudará a avanzar más rápido en el proyecto y en general a hacer mejor las cosas.

Si por otro lado estás seguro de tu idea y crees que es la visión o dirección correcta, no impongas: construye con tu equipo. Genuinamente, cuando rebotas ideas y te tomas el tiempo de realmente escuchar a tu equipo, o bien das un giro de 360 grados y haces un pivote a algo completamente distinto, o bien hacen algo aún mejor con la idea inicial.

Calendariza todo

Calendariza lo más que puedas tus challenges: cuándo se entrega el proyecto, cuáles son las milestones, si una o varias personas del equipo se van a ausentar ciertos días. Eso te ayuda mucho a llegar sin esa presión extra de la entrega final.

El equipo con el que mejor pude implementar esto fue Arrozzitos, en el desarrollo de RoundSplit. Ahí no solo calendarizamos todo, sino que usamos la metodología SCRUM para trabajar. Todo el equipo tenía una visibilidad impresionante de qué estaba haciendo cada quien en sus respectivas áreas. Esa estructura fue lo que nos permitió llegar a la presentación final sin caos.

Compartir mi cultura con mis compañeros y aprender de las suyas fue una de las partes más valiosas de la experiencia. Conocí personas de Italia, Irán, Brasil, Rusia, Vietnam, India, Egipto, España, y muchos más países. Cada uno traía una perspectiva distinta no solo sobre la tecnología, sino sobre cómo se resuelven problemas, cómo se comunican ideas y qué significa “calidad”. Esa diversidad no siempre fue fácil de navegar, pero siempre fue enriquecedora.


Mi mayor reto: ser dueño de la dirección

Creo que hay varios retos en la Academy, pero el ownership del proyecto sin duda se lleva las palmas.

Estaba tan acostumbrado a que me dijeran qué hacer, cómo lo tenía que hacer y sobre qué pautas se calificaba, que cambiar de rol y ser quien pone la barra y además quien ejecuta fue un reto enorme para mí. En la universidad siempre había un profesor que definía el alcance, los entregables, los criterios de evaluación. En la Academy no existe eso. Tú defines qué vas a construir, cómo, cuándo y por qué. Y si no lo haces, nadie lo hará por ti.

Los primeros challenges me costaron mucho por esto. Sentía que estaba perdido, que no sabía por dónde empezar, que estaba haciendo las cosas mal sin tener forma de confirmarlo. Pero con el tiempo entendí que esa incomodidad era precisamente el punto. La Academy no te da respuestas porque en el mundo real tampoco te las dan. Aprender a tomar decisiones sin tener certeza absoluta, a definir la dirección de un proyecto sin que nadie te la dicte, y a vivir con el trade-off de cada elección fue probablemente lo más valioso que me llevo.

Sobre todo los últimos challenges han sido así. En mis equipos hemos tomado la iniciativa de organizar nuestros tiempos y nuestro trabajo para darle vida a nuestras ideas. Y cada vez se siente menos como un reto y más como una forma natural de trabajar.


Mi momento de mayor orgullo

Pietros presenting Momo app

No fue un solo momento. Fueron todos los días de presentación final.

Hay algo muy particular que pasa cuando llegas al día de la presentación de un challenge y ves cómo lo que construiste con tu equipo hace sentido. Cuando explicas la idea, muestras el producto y ves que resuena en las demás personas. Que asienten, que hacen preguntas genuinas, que les emociona lo que ven. Esa validación no viene de una calificación ni de una rúbrica. Viene de personas reales conectando con algo que tú ayudaste a crear.

A lo largo de la Academy, de manera consistente recibí feedback muy positivo en las presentaciones. Y cada vez que eso pasaba, sentía que el esfuerzo, las desveladas, los desacuerdos con el equipo y las horas de trabajo habían valido la pena. No porque alguien me pusiera un diez, sino porque lo que construimos funcionaba y le importaba a alguien.

Ese es el momento de mayor orgullo: no uno específico, sino el patrón. Saber que puedes tomar una idea, darle forma con un equipo, y que al final del camino lo que presentas conecte de verdad.


Lo que le diría a los futuros estudiantes

Prepárate para la autogestión. La Academy no funciona como una escuela tradicional. Nadie te va a decir qué estudiar ni cuándo entregar. Si no estás listo para tomar las riendas de tu propio aprendizaje, los primeros meses van a ser difíciles. Abraza esa incomodidad, porque es donde más creces.

Invierte en tu equipo desde el día uno. Las relaciones que construyes a lo largo de la academia definen la calidad de tu experiencia. No busques solo perfiles que complementen tus habilidades; busca personas con las que puedas tener conversaciones honestas. Un equipo donde puedes decir “esto no me gusta y aquí explico por qué” sin que nadie se lo tome personal vale oro.

Aprende italiano básico antes de llegar. No necesitas ser fluido, pero saber pedir un café, preguntar direcciones y entender un menú te cambia la experiencia por completo. El esfuerzo de hablar en el idioma local abre puertas que el inglés no abre.

No subestimes los trámites de la visa. Empieza a preparar tu documentación el día que te acepten. El proceso es largo, involucra a tus papás, al banco, a tu universidad y a la embajada. No quieres estar corriendo con esto a última hora.

Construye algo que te importe. Es fácil caer en hacer el proyecto “más fácil” o el que “se ve bien”. Pero cuando construyes algo que realmente te importa, el esfuerzo extra no se siente como sacrificio. Y el resultado siempre es mejor.

Pide feedback incluso cuando duela. Especialmente cuando duela. Las correcciones más incómodas fueron las que más me hicieron crecer. No te defiendas, escucha, entiende el porqué, y usa eso para hacer mejor las cosas la próxima vez.


Cómo esta experiencia me transformó

Si pienso en el Emiliano que contestó esa llamada de Skype en marzo, veo a alguien que sabía lo que quería pero no tenía idea de cómo llegar ahí. Tenía habilidades técnicas, tenía ganas, pero me faltaba algo que no sabía nombrar.

Ahora puedo nombrarlo: me faltaba la capacidad de confiar en mis propias decisiones. De no necesitar que alguien más validara cada paso. De sentarme frente a un problema sin solución clara y decir “voy a tomar esta dirección, voy a asumir la responsabilidad, y si me equivoco, ajusto.” Eso no se aprende en una clase. Se aprende enfrentándote a situaciones donde no hay otra opción.

Pero la transformación más profunda no fue profesional. Fue aprender a vivir en el presente. Antes de la Academy tenía la tendencia de vivir planeando: el siguiente semestre, el siguiente proyecto, el siguiente paso en mi carrera. Nápoles me enseñó a estar aquí. A disfrutar una comida que se extiende tres horas porque la conversación es buena. A caminar sin prisa por una ciudad que no entiende la prisa. A valorar la experiencia mientras la estás viviendo, no solo cuando la cuentas después.

Eso es lo que me llevo: no solo un stack técnico más amplio o un portafolio con más proyectos, sino una forma distinta de estar en el mundo.


Lo que sigue

Regreso al Tec de Monterrey a terminar mi carrera con una claridad que no tenía antes. Sé que quiero construir productos, sé que quiero trabajar con equipos internacionales, y sé que quiero estar en un lugar donde las decisiones que tome importen.

Mi plan a mediano plazo es entrar a una empresa grande de tecnología en el extranjero. No por el nombre, sino por entender desde adentro cómo funcionan las organizaciones que construyen productos a escala. Quiero aprender cómo se toman decisiones de arquitectura cuando hay millones de usuarios, cómo se gestiona un equipo de ingeniería grande, cómo se balancea la deuda técnica con la velocidad de desarrollo. Eso no lo puedo aprender solo.

A largo plazo, quiero construir lo mío. Después de algunos años de experiencia, quiero tomar todo lo que aprendí, en la Academy, en la industria, en cada equipo del que fui parte, y usarlo para crear algo propio. Un producto, una empresa, algo que nazca de una necesidad real y que resuelva un problema que me importe.

La Academy me enseñó que nadie va a venir a decirte qué construir. Eso aplica para un challenge de nueve semanas, y aplica para una carrera entera. La dirección y las riendas son mías.